La galería que transformó Londres: por qué Tate Modern es imprescindible para cualquier amante del arte

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Si sos amante del arte y aún no visitaste Tate Modern, te estás perdiendo una de las experiencias culturales más importantes que Londres tiene para ofrecerte. Y lo mejor: es completamente gratis.

Ubicada en la orilla sur del río Támesis, Tate Modern no es un museo cualquiera. Transformó lo que fue una central eléctrica abandonada en un templo del arte contemporáneo que atrae a más de 5 millones de visitantes anuales. Desde que abrió en el año 2000, cambió la forma en que el mundo ve el arte moderno y contemporáneo. Aquí podés explorar obras maestras de Picasso, las instalaciones hipnotizantes de Yayoi Kusama, las esculturas de Matisse y mucho más. Todo sin pagar entrada.

El corazón palpitante: la Turbine Hall

La galería que transformó Londres: por qué Tate Modern es imprescindible para cualquier amante del arte

Lo primero que te golpea al entrar es la Turbine Hall, ese espacio monumental de seis pisos de altura que antes albergaba los generadores eléctricos. Hoy es un lienzo vivo donde artistas contemporáneos instalan obras que van desde lo sublime hasta lo completamente desafiante. Ha albergado creaciones de Richard Long, Anish Kapoor y muchos otros. Es el espacio perfecto para entender que el arte contemporáneo es un diálogo entre la obra y vos como espectador. No necesitas entender todo; necesitas sentir.

Más allá de las paredes tradicionales

La galería que transformó Londres: por qué Tate Modern es imprescindible para cualquier amante del arte

Lo que hace especial a Tate Modern es que no se queda en las salas clásicas. Los Tanks, ubicados en los niveles inferiores, son cavernosas estructuras de hormigón que funcionan como espacios para performances, proyecciones de video y experiencias inmersivas. Es aquí donde descubrís a artistas emergentes y donde el arte cobra vida más allá de la pintura y la escultura. También podés acceder a exposiciones temporales dedicadas a figuras como Tracey Emin, Frida Kahlo y Julio Le Parc, el argentino cuya obra brinda una lección sobre luz, color y participación del público.

Vistas, gastronomía y la experiencia completa

La galería que transformó Londres: por qué Tate Modern es imprescindible para cualquier amante del arte

No te vayas sin visitar el Restaurant & Bar ubicado en el piso 10. Las vistas panorámicas de la Catedral de San Pablo y el río Támesis son de las mejores de Londres. Es el lugar perfecto para una pausa reflexiva después de horas de galería. La tienda también vale la pena: repleta de libros de arte, colaboraciones de diseño y joyas inspiradas en las obras.

Visitá Tate Modern con tiempo. Podés hacer una visita guiada gratuita, disponible varios horarios al día, o simplemente deambular por las salas a tu ritmo. Desde Buenos Aires, necesitás volar a Gatwick o Stansted (aproximadamente 12 horas), y los boletos rondan los 400-800 dólares según temporada. La entrada al museo es libre, así que no hay excusas. El arte contemporáneo te está esperando.