Víctor del Valle, peluquero: “Ni hacer transición a canas ni dejárselas. A veces, lo ideal es un servicio de color de bajo mantenimiento”

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La conversación en torno a las canas ha dejado de ser binaria. Ya no es: o te las cubres por completo o te lanzas a dejarlas al natural sin mirar atrás. En los salones de peluquería ahora encontramos más opciones, incluida la de poder elegir un punto intermedio más llevadero. Por esa idea aboga Víctor del Valle, el peluquero sevillano que triunfa en redes con sus cambios de look. 

Él lo tiene claro y, tal y como él mismo lo cuenta en su Instagram: “Hacer una transición a canas o dejarse las canas no siempre es lo más adecuado”. Su propuesta no pasa ni por rendirse al gris ni por vivir esclavizada al tinte cada tres semanas, sino por algo bastante más inteligente como es diseñar un color que conviva con la base natural del cabello y evolucione bien con el tiempo. La clave no está en cubrir, sino en integrar.

La alternativa que está cambiando las melenas senior

Lejos de las coloraciones uniformes que obliguen a retoques constantes, el experto apuesta por trabajar con mechas estratégicas que suavicen el contraste entre la raíz natural y las canas. No se trata de ocultarlas, sino de difuminarlas. 

De este modo, técnicas como las mechas babylights o el balayage permiten crear un efecto mucho más natural, con luz, dimensión y movimiento. El resultado es una melena que no delata el crecimiento a las pocas semanas y que, además, gana en textura y profundidad.

Se trata de un concepto que Víctor del Valle define como “servicio de color de bajo mantenimiento”. Traducido al día a día significa un tinte persnonalizado que permita espaciar visitas a la peluquería sin que el pelo pierda buen aspecto, dejando de depender del tinte cada pocas semanas para tapar la raiz. Por el contrario, este enfoque plantea un diseño de color pensado para acompañar el crecimiento natural del cabello en lugar de luchar contra él.

Para rematar, esta técnica de teñido hace un combo perfecto con un buen corte que rejuvenezca. No hace falta un cambio radical sino que basta con algunos  retoques que potencien el efecto del color y eliminen zonas más castigadas. Capas, longitudes estratégicas o incluso un bob bien trabajado pueden hacer que las mechas se integren mejor y que el resultado sea todavía más favorecedor.

Al final, más que decidir si te dejas las canas o no, la pregunta por fin empieza a ¿cuánto quieres complicarte la vida con tu pelo? Y ahí, esta fórmula intermedia va ganando cada vez más adeptas.

Foto de portada | @victordelvalle_

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