Hay un pueblo marinero y desconocido de la costa tropical de Granada que es una auténtica gozada, con un castillo en lo alto y una alfombra de casas blancas que parecen caer directamente al mar. Las vistas al Mediterráneo parecen aquí más mágicas que en ninguna otra parte, el pescado más fresco y la vida más ligera y fácil.
Salobreña es un paraíso granadino auténtico, con sus callejones árabes, sus miradores privilegiados y sus casas encaladas que parecen reflejar la luz y dar calidez a cualquier rincón. Además, este rincón está rodeado de tierras verdes y fértiles, repletas de árboles frutales que llenan la mirada de colores naturales y vibrantes.
Todo el pueblo, sus plazoletas y calles empinadas giran en torno a su enorme castillo, en lo alto de un promontorio. Esta fortaleza nazarí aparece en los libros de historia desde el 913, pero los arqueólogos creen que su origen fue en la época visigoda, sirviendo de palacio de verano, prisión de sultanes y atalaya defensiva. Lo ideal es llegar hasta él pasando por La Bóveda, una calle cubierta medieval sobre la antigua mezquita del siglo VIII, que hoy es la iglesia mudéjar de Nuestra Señora del Rosario.
Este risco es medianamente fácil de subir por su cara oriental, entre cuestas y fachadas blancas. Sin embargo, el lado que da hacia la costa es un muro de roca de casi cien metros de alto muy empinado. Los locales han sabido aprovecharlo, creando miradores y sky bars increíbles. Nuestro favorito es el Paseo de las Flores, un paseo ajardinado con vistas al Mediterráneo, a los cultivos y a Sierra Nevada.
Paseo de las Flores Hemos dejado lo mejor para el final, pero como buen pueblo costero que se precie, Salobreña tiene unas playas increíbles y unos chiringuitos muy sabrosones. La playas de La Charca y La Guardia son espacios de arena gris, servicios y Bandera Azul, separadas por el Peñón de Salobreña, un antiguo islote que se unió a tierra en 1790. Allí está el Chiringuito Casa Emilio, que presume de tener la mejor paella y el mejor pulpo a la Salobreña de toda la región.
Todo este litoral está repleto de arrecifes artificiales, que han sido instalados en los fondos marinos para recuperar algunas especies autóctonas de la zona. Por eso, estas aguas son perfectas para el buceo. Además, cruzando el río Gualdalfeo encontrarás La Caleta, una cala íntima y virgen preciosa. Se viene chapuzón en Semana Santa.
Fotos | Costa Tropical Tourist Guides, Estrella Damm, Barceló, Turismo Salobreña, @chiringuitocasaemilio.es.
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