El cordero al asador en El Calafate: un ritual patagónico que tenés que vivir

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Si hay algo que define la experiencia gastronómica en la Patagonia austral, es el cordero al asador. Y El Calafate, puerta de entrada al imponente Glaciar Perito Moreno, se convirtió en el epicentro donde este plato alcanza su máxima expresión. El secreto está en la crianza: las ovejas pastan libres en campos abiertos, alimentándose de pastos naturales que le dan a la carne ese sabor único e irrepetible. Acá te cuento dónde probarlo.

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El cordero al asador en El Calafate: un ritual patagónico que tenés que vivir

Ubicada sobre la Avenida del Libertador, Mi Viejo te atrapa antes de entrar: los corderitos girando en las estacas y ese aroma inconfundible son una invitación imposible de rechazar. Este bodegón clásico tiene mozos que realmente saben asesorarte sobre cortes y vinos. El ambiente es cálido y sin pretensiones, donde lo que importa es la calidad. Calculá entre 20 y 30 dólares por persona. Eso sí, reservá porque conseguir mesa en temporada alta es una odisea.

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El cordero al asador en El Calafate: un ritual patagónico que tenés que vivir

Si querés ir más allá del restaurante, esta experiencia te cambia la perspectiva. Por unos 50 dólares con traslado incluido, pasás el día en una estancia real donde ves esquila de ovejas, caminatas guiadas y el ritual del cordero cocinándose al palo durante cinco horas. El resultado es una carne ahumada que se desarma sola. Llevá abrigo porque parte de la jornada es al aire libre.

El Calafate te espera con sus glaciares, pero también con una tradición culinaria que merece su propio lugar en tu itinerario. No te vayas sin probar este clásico patagónico al menos una vez.