Buenos Aires estrena el primer café postal del país: una invitación a frenar y volver a escribir a mano

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En pleno corazón de Recoleta, Posdata Café Postal invita a desacelerar, sentarse con una taza humeante y escribir una carta a mano, como se hacía antes. Sí, con papel, sobre, sello de cera y todo el ritual completo. Una pequeña rebeldía contra la era digital que ya está conquistando a vecinos y turistas.

El concepto es simple pero poderoso: combinar café de especialidad con el arte casi olvidado de la correspondencia tradicional. Al llegar, además de elegir qué tomar, encontrás todo lo necesario para redactar tu carta. Hay papelería, sobres, sellos de bronce y hasta lacre para que calientes y selles tu mensaje con un toque personal.

No se trata de una experiencia simbólica ni decorativa: las cartas se envían de verdad y llegan a cualquier punto del país. Escribir, cerrar el sobre y dejarlo listo para el correo se transforma en parte del plan.

Posdata Café Postal nació como un proyecto emprendedor que busca recuperar el valor de la palabra escrita. En un mundo donde todo es inmediato y fugaz, acá la propuesta es frenar, pensar qué querés decir, tomarte tu tiempo y conectar de otra manera. Es una experiencia tan sensorial como emocional: el sonido del lacre derritiéndose, el aroma del café recién hecho, la pausa necesaria para elegir cada palabra. Un verdadero viaje al pasado, pero con estética y espíritu contemporáneo.

Como buena cafetería de especialidad, la carta de bebidas y comidas acompaña a la perfección el momento. Hay opciones como flat white, cafés filtrados, tés y una selección de dulces que incluye cookies, medialunas y scones. Para quienes prefieren algo más contundente, también ofrecen tostados y tostones ideales para una merienda completa o un brunch improvisado. Todo pensado para que escribir una carta sea todavía más placentero.

Entre los detalles más originales, Posdata cuenta con 90 casillas postales a las que podés suscribirte. Así, tus cartas pueden tener un “hogar” propio dentro del café. Además, tienen una divertida libreta de ahorro: en cada visita juntás estampillas y, cuando completás la cartilla, las canjeás por café. Un sistema que premia la fidelidad y suma un toque lúdico a la experiencia.

Este café postal se convierte también en un plan ideal para ir con chicos. Es una oportunidad perfecta para mostrarles cómo se comunicaba el mundo antes de los celulares, explicarles qué es una carta, cómo funciona el correo y compartir un momento distinto en familia. Para los adultos, en cambio, es un viaje directo a la nostalgia, a esos tiempos en los que esperar una respuesta formaba parte de la magia.

Ubicado en Presidente Manuel Quintana 48, en Recoleta, Posdata Café Postal abre de lunes a viernes de 8 a 20 horas, y los sábados de 9.30 a 19.30. Una excelente excusa para cortar con la rutina, cambiar el scroll infinito por tinta y papel, y regalarle a alguien (o a uno mismo) unas palabras que viajen despacio, pero con mucho más significado.

Si buscás un plan distinto en Buenos Aires, este café postal es una parada obligada. Animate a escribir, sellar y enviar una carta mientras disfrutás de un buen café. Tal vez descubras que, en medio del ruido digital, las palabras escritas a mano siguen teniendo un poder especial.