Blanca García-Orea, nutricionista experta en microbiota: “El agua con gas ayuda a mejorar tus digestiones y disminuir la hinchazón abdominal”

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Hace unos cinco años decidí dejar los refrescos y el alcohol a un lado en mis salidas sociales y el agua con gas me pareció la mejor opción para sustituir ambos. Lo que no sabía es que sería tan buena decisión para mi intestino, porque mi cabeza solo pensaba en que era agua con burbujitas, no un aliado contra la hinchazón. Es lo que sostiene la nutricionista Blanca García-Orea.

La experta en microbiota, que ha escrito seis libros siendo el último de ellos ‘5 semanas para desinflamarte’, utiliza sus redes sociales para la divulgación y ha explicado algunos de los beneficios del agua con gas. García-Orea asegura que “el agua con gas puede ayudarte a expulsar gases y mejorar tus digestiones, y por lo tanto a disminuir la hinchazón abdominal”. Según Rocío Mateo Gallego, dietista-nutricionista y miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética, el agua con gas es “agua mineral natural o de manantial con ácido carbónico (H2CO3) o dióxido de carbono (CO2)”. El agua con gas es similar en composición al agua embotellada sin gas, solo que con CO2 disuelto. Pueden contener “minerales como sodio, calcio, magnesio, cloro, nitrógeno, según el suelo del que procedan”, explica. 

García-Orea afirma que consumir agua con gas “puede estimular la secreción de ácido clorhídrico al contener dióxido de carbono que se convierte en ácido carbónico en el estómago”. Ese ácido clorhídrico es clave para digerir los alimentos, especialmente las proteínas como explica la experta, pero también para absorber vitaminas y minerales. “Un vasito pequeño antes de comer puede ayudarnos a activar la digestión y mejorar todos los síntomas que solemos tener cuando el estómago no está suficientemente ácido”, aunque advierte que más de un vaso de agua con gas “puede aumentar esa sensación de gases y de distensión abdominal”.

A nivel de beneficios para nuestro sistema digestivo, el agua con gas tiene algunos muy interesantes. Este ensayo clínico comparó el agua con gas frente a agua normal en personas con dispepsia y estreñimiento. El grupo que tomó agua con gases durante unas dos semanas, mejoró los síntomas de dispepsia (tuvo menos sensación de pesadez después de comer, por ejemplo) y el vaciado de la vesícula biliar. También favorece el movimiento intestinal y puede aliviar el estreñimiento, porque las burbujas de CO₂ pueden estimular los músculos del intestino y facilitar el tránsito. Eso sin contar con que hidrata, y hay estudios que aseguran que incluso más que el agua normal por la presencia de minerales.

Además, hay estudios que sugieren que mejora la deglución hasta en pacientes con disfagia y el agua con gas puede generar una sensación de saciedad más prolongada que el agua normal. Es decir, con moderación, ayuda a nuestra regularidad intestinal y a reducir la sensación de hinchazón aunque, como bien indicaba García-Otero, el gas puede causar hinchazón, sensación de presión y flatulencias si tomamos más de la recomendada. 

Lo mejor es tomarla como un aperitivo antes de comer, y que el resto de la comida sea agua normal. Así estaremos hidratados pero tendremos esos beneficios de los que habla la nutricionista. Un dos en uno.

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Fotos | TikTok @blancanutri, Jamie Street en Unsplash

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