No puedo ser la única que en noches como la del domingo o la del lunes después, de trabajar y con una larga semana por delante (bueno, en realidad, cualquier día me parece bueno para escapar de la realidad) solo apetece fundirse en el sofá viendo una película que entretenga y no exija mucha concentración. Tal vez sea ese mismo sentimiento por lo que ‘Atrapado en el pasado. Se acabó la buena vida’ se ha conseguido colar entre las películas más vistas de Prime Video en España. Es muy curioso porque se trata de una comedia rusa desconocida de 2019
Dándole una vuelta muy original a las películas de ciencia ficción y viajes en el tiempo, esta película no es profunda, no es trascendental, pero funciona porque te saca de tu vida y te mete en la de otro que lo está pasando bastante peor. El protagonista, Grisha es uno de esos niños ricos que van por la vida con la seguridad de pensar que sus actos no tendrán consecuencias. Se mete en muchos líos, tiene cero responsabilidad y la certeza absoluta de que su padre lo rescatará siempre…
O hasta que este, cansado del comportamiento de su hijo, decide que ya no va a pasarle ni una más. La solución no es ni echarle una bronca seria, ni obligarlo a hacer terapia sino que pasa por un plan bastante más radical (y extravagante): enviarlo a vivir como siervo al verano de 1860, justo antes de que la servidumbre (algo muy parecido a la exclavitud) dejara de existir en el Imperio ruso.
En este punto de la película es cuando empieza lo bueno. Grisha despierta en una villa humilde donde nadie entiende sus exigencias de niño mimado del siglo XXI. De golpe pasa de tenerlo todo a no tener absolutamente nada. Ni privilegios modernos ni privilegios antiguos. Sin embargo, no es que haya atravesado un portal mágico sin saberlo… Resulta que todo ese mundo ha sido minuciosamente recreado por actores, guionistas y especialistas contratados por su padre para que la experiencia parezca lo más real posible y su hijo sienta que no hay escapatoria y que le toca sudar, obedecer y sobrevivir.
Mezclando comedia, choque cultural y con un toque de reality histórico o gamberrada planificada, el guion plantea un “y si…” lo suficientemente absurdo como para engancharte desde el principio. Además, tiene un ritmo ágil y un humor con sello ruso, que es distinto al estadounidense: a veces más seco y a veces más exagerado.
A pesar de que muy poca gente ha oído hablar de ella, es una película que está funcionando muy bien en Prime Video. La curiosidad que despierta es lógica porque la mayoría no hemos visto muchas comedias rusas a lo largo de nuestra vida, y menos sobre un heredero insoportable obligado a convertirse en campesino del siglo XIX por orden de su propio padre.
Obviamente, no esperes que se convierta en la película de tu vida pero sí que hay muchos momentos en la vida que lo que más se agradece es una idea loca, un “giro temporal” inesperado y un protagonista que recibe la lección que lleva mereciéndose desde el minuto uno. Si tienes Prime Video, quizá te merezca la pena darle una oportunidad y retroceder tú también más de 150 años atrás en el tiempo.
Fotos | Prime Video
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